Registrado: 16 Feb 2007 Mensajes: 403 Ubicación: Planeta Azul
Publicado: Jue Mar 01, 2007 8:30 pmAsunto: La lotería de las ilusiones
La lotería de las ilusiones
Autor: El otro yo.
Nombre real: Desconocido.
Todo es muy lindo cuando imagino esa escena y la música ya parece estar
mas cerca. Si, ahí está: el marido abraza efusivamente a su esposa
y hasta algunas lágrimas caen de ambos, visiblemente emocionados. Claro,
la pobreza, los sueños... más bien las pesadillas de la eterna pobreza
se han acabado. ¡Ellos acaban de ganarse la lotería! Por lo que festejan
con justa razón, creo. Mientras la musiquilla comienza a sonar un poco
más fuerte y la cámara le enfoca la sonrisa al dueño de casa,
luciendo un diente menos en su dentadura y ella presenta sus manos arrugadas después
de años de refregarlas con detergente, la imagen se va alejando dejándolos
en su intimidad; mientras se anuncia el nuevo pozo estimado para la próxima
semana y el televisor se apaga.
Vuelta a la realidad.
Aún sostengo el control remoto inevitablemente atraído por la
iniciativa publicitaria. ¿Por que no? Me preguntó... ¿Por
qué no, como aquella familia que ahora es aparentemente feliz? Y dejo
mi imaginación naufragar a través de este mar de ilusiones para
poder aferrarme a una posibilidad por muy remota que sea. Hablo de miles, no,
de millones de posibilidades para poder arrancar de la realidad que a muchos
pobres, al igual que yo, ahogados por su insuficiencia de dinero tratan de escapar
mediante estas estafas legales.
Por mucho tiempo, la idea de felicidad ha sido asociada a un tipo elevado de
estatus económico. Y esto lo saben bien los millares de publicistas que
día a día se rompen la cabeza por demostrarnos que se PUEDE conseguir
el tan anhelado sueño de ser millonario, presentando familias felices,
pobres por lo general, llamando a la emotividad para que esa parte racional
se trague el paquete completo. Por eso no es de extrañar que ellos terminen
siendo cada día más ricos y nosotros más pobres, porque
mediante la ignorancia han hecho un negocio que trasciende la frontera de lo
imaginable. Aduciendo que un miserable porcentaje a gastar, como el costo de
un simple billete de lotería, sea capaz de afectar el bolsillo de un
ciudadano promedio; pero lo que ellos nunca dicen, es que la suma total de este
caballo de Troya, hace en total millones que perfectamente puede pagar el monto
en definitiva.
Por algo existe el negocio y sería iluso pensar que sea de beneficencia,
lo mismo que muchas personas viven persiguiendo esperanzadas el soñado
numerito. Decir que me de rabia la ignorancia de la gente, es lógico,
mas no del todo comprensible, pues es la elección de cada cual apostar
a la suerte para amasar cantidades de dinero que perfectamente costaría
sudor y lagrimas en la vida real. Me da la impresión de que hasta delata
cierta pereza la mentada iniciativa de invertir aunque sea un centavo en este
negocio, y termine uno mismo arrollado por la rueda, consolándose a sí
mismo con la frasecita: “Esta vez si me lo ganaré..” Quien
piensa así, no termina de aprender que se está auto engañando,
remordido por la estúpida posibilidad de que al dejar de jugar, justo
pasado el tiempo aparezca el numerito en cuestión.
La lotería representa el sueño dorado de fabricar “ricos
exprés” por tan solo un mísero porcentaje de muchos bolsillos,
los cuales deben atenerse a los infaltables amigos de toda la vida, los que
piden préstamos, los familiares lejanos y un sin fin de monigotes dispuestos
a chupar el bolsillo de quien ostenta esta esquiva suerte. Como cuando toca
la suerte de que ese afortunado sea un vecino o conocido del barrio, parece
factible preguntarse nuevamente si acaso será posible alcanzar a jugarse
aunque sea un numerito, solo un una vez, que daño podrá hacer.
La pregunta es: ¿Por qué sí? Porque si el hombre pudiera
pensar en llevar a cabo solo la cuarta parte de sus sueños, en ves de
estar dependiendo de vagas ilusiones, de seguro tendría el doble de la
mitad de pobreza en la cual esta sumida. Es ese tipo de mentalidades a la que
sucumbe y lo terminan por aplastar bajo la cruda realidad diaria, de la ingenuidad
de que le metan el dedo en la boca... hasta el fondo y sin vaselina.
Es más, a lo que estos ingeniosos apelan es a la emotividad, la fantasía,
y personalmente me sorprende que sean tan siniestros como para ponerse a jugar
con la fragilidad de los pobres, de aquellos débiles que ya no tienen
de que aferrarse. La lotería es como el Dios del nuevo milenio, un Dios
muy fácil de adorar al rededor de todo el mundo, en que sus bolitas mágicas
tienen hipnotizados a millones de personas... de depender del azar, de la suerte,
de lo fantástico, para realizar lo que no quieren realizar, de esforzarse
por conseguir sus sueños...
Yo tengo una casita, sí, una casita chiquitita de la cual puedo sentirme
orgulloso, porque me ha costado tenerla, en realidad, hablo no de cuanto se
puede tener, sino de la manera de como logras tener; hablo del orgullo de poder
decir: “Esto yo me lo gane... con mis manos”
Creo, al fin y al cabo, en medio de este mundo cibernético, de los reality
show, de las loterías, de lo fácil, alguien queda que piensa lo
contrario. Me hubiese gustado sumarme, pero no tengo tiempo para invertirlo
en cosas como esas, por eso me iré con los míos...
Porque entiendo que no se puede pagar lo que no tiene precio... ni aun en el
mercado más exigente. Eso no tiene precio, porque es un valor del cual
muchos han olvidado. El valor de lo humano. _________________ Dios es la verdad absoluta e incontenible
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